Al ser La Patraña PB un producto hecho por y para pequebuses tán íntegros y fieles representantes de esta porción social surge una contradicción difícil de resolver. Resulta que a todos les encanta leer lo aquí publicado, todos adulan y aplauden, todos recomiendan temas, sugieren cambios, etc., pero nadie colabora. Típico de la clase media argenta. Todos son parte de los "empujadores" y "animémonos y vayan" de los cuales solía hablar Jauretche. Aquellos que proponen, arengan pero nunca se meten. Los "tenedores de sacos", esos que promueven las peleas y se ofrecen a tener el saco de los oponentes, mientras estos reciben los bifes y los roscasos. Es por este motivo que quienes realizamos este blog nos pronunciamos firmemente contra todo aquel que venga a palmearnos con una sonrisa en su cara, a dar felicitaciones o lo que fuere, pero no sea capaz de dejar un mínimo aporte productivo. La Patraña no es un mero espacio de entretenimiento de jóvenes universitarios o profesionales liberales, de esos que van a beber a Kasa Babilön o esos reductos posmo-progres, de chetopunks o rastafashions, ni un intento de intelectualoides que la tienen muy clara en las mesas de cafés pero siempre yerran en la práctica por justamente no tenerla. Nada de eso. La Patraña es para arremangarse la camisa a cuadritos, poner el culo en la silla, la cara frente al monitor y ponerse a pensar y a teclear, es para usar la imaginación, para ensayar ideas y ponerlas a juicio de todos. Y si sale mal pecho, la única manera de aprender es equivocándonos, pero no hay peor equivocación que no intentarlo.